Ella y la estrella

Ella miró sus pies y su cuerpo desnudos, frente al río que la reflejaba y deformaba tanto como su propia percepción de lo que ella era.
Miró sus ojos, su pelo, su rostro y todo lo que ella era en ese momento y se dio cuenta que había llegado el minuto, que ya era el tiempo de volver adentro para nutrirse y empezar de nuevo.
Replegarse, respirar profundo, reconocer si su palabra iba coherente con su voluntad y mirar si su fidelidad estaba puesta en su verdadero hogar : el espacio infinito y eterno que era Ella.
En el silencio del reflejo, frente a ese pedazo de río que jamás sería espejo, depositó su cansancio… 
La Luna mirando desde el cielo la invitó a soltarlo todo, a dejar salir ese gigante cangrejo, que a pesar de las oraciones elevadas por los aullidos de dos lobos, tenía miedo a dejar salir,  a mostrar, a aceptar... 
Entonces sintió, esa sensación eléctrica que la traspasa cuando la intuición habla y sintió en todo su cuerpo que estaba en la más absoluta, exquisita y envolvente privacidad. 
Podía admirarse mejor, desnuda y vacía, completamente ella, sin ser la "madre del mundo", "la hija de hijas", "la hermana de muchas", "la pareja de alguien", todo eso que se puso a cuestas como un mandato impreso en su ADN.
Y entonces, ahí desnuda frente al río y  bajo las 8 estrellas, se encontró y se sintió ella, la mujer, la mujer que es mujer y sagrada y  femenina.
- Has llegado a casa -le susurró la  Luna.
Entonces escribió todo el cielo, cubrió las necesidades de su corazón, permitió recibir y luego dar, ser para ella y luego cuando quizo, se compartió. 
Ahora ella es estrella radiante, honrando su fuego, aprendiendo a manejarlo, a no extinguirlo, a no avivarlo.
Se amó, nutrió, cuidó, tejiendo todo a su alrededor, aprendiendo el arte de ser para ella,  el arte de ser su propio hogar.
Soltó al cangrejo bajo la impune intimidad de la noche y brindándole palabras amorosas se  despidió, porque ese cangrejo  también era ella, olvidando los atalayas que al fondo sólo esperan!  y siempre estarán ahí, esperando.
Estaba segura!, este giro de la rueda que la llevaba entre gárgolas en dirección al cielo, era para ella!, para ser plena!... y luego equivocarse y volver a caer,  para decir mil "NO QUIERO", para sentir amor, para entender por fin su sueño donde amorosos seres, reunidos en el portal que está y la espera en la cima y entre los cerros, le señalaban una y otra vez:  "3+3+3"...maestría en el elemento que la enraíza, su tierra!.


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